¿Tienes un familiar con Síndrome del SAPO? Descubre qué es, cómo identificarlo y estrategias reales para poner límites sin romper el vínculo.
Hay una escena que se repite en miles de casas cada domingo. La comida familiar transcurre bien hasta que esa persona toma la palabra. Da igual el tema: política, la crianza de los hijos, el trabajo de alguien, la receta del arroz. Esa persona ya sabe la respuesta correcta antes de que termines la pregunta. Si te equivocas, te lo hace notar. Si tú tienes razón, encontrará la forma de que la conversación termine dándole la razón a ella. Y si alguien se atreve a contradecirla, el ambiente se enfría en un segundo. Si esta escena te resulta dolorosamente familiar, probablemente convives con alguien que tiene lo que en los últimos años se ha popularizado como el Síndrome del SAPO. No es un diagnóstico médico ni aparece en ningún manual de psiquiatría, pero como concepto de divulgación describe con una precisión incómoda a ese tipo de persona que todos tenemos en la familia: un padre, una suegra, un hermano, una tía, a veces incluso una pareja. Vamos a hablar de esto sin tecnicismos, con eje...